viernes, 27 de febrero de 2009

Entre dos mundos: motivación...

Hace unos meses me encontraba sentado en la oficina del Embajador del Perú en la cuadra 17 de la Massachusetts Ave, Washington D.C. discutiendo los últimos temas pendientes para la entrada en vigencia del TLC con EEUU. La experiencia en la Embajada, la que duró casi 2 años, se inició en reuniones de coordinación y estrategia con nuestras firmas asesoras, continuó en los pasadillos del Congreso de EEUU, así como en los salones del Reagan Center, por la organización de un foro de inversiones; y terminó curiosamente en la residencia del Embajador donde me quite el prestado y temporal terno diplomático y me puse nariz roja y el disfraz de ¨Papa Claun”, para animar a los niños por navidad. Hace una semana me encontraba sentado en una banca a la izquierda de la mesa donde el Presidente y el Teniente Alcalde de la comunidad de Tuni Grande, Puno, anunciaba que “entraba en vigor” la celebraciones de la fiesta de febrero. Esta festividad de casi 10 horas se inició con bailes coquetos entre las parejas-autoridades tradicionales y con tonos puneños producidos por la entusiasta banda juvenil; continuó con una visita al campo santo donde la ritualidad andina se enriquecía con la oración católica, así como en los jardines de la mejor chacra donde comimos papa dulce y amarga en salsa de rocoto, cebolla y atún, maíz y mote, chuño y queso hasta la saciedad (obviamente posterior a una ofrenda ritual a la Pachamama); y terminó con “traguitos” y “cervecita”, disfrazados todos de carnaval, a todos nos habían taripacuy (agradecer, florecer en quechua) con serpentina, pica-pica y talco, lanzados por comuneros mientras susurraban “wifay, wifay” (alegría en quechua).

En un Mazda 3 (prestado), el segundo fin de semana de febrero manejé 97 km. para llegar a las exclusivas playas de Asia, donde el sábado conversé y sobre todo bailé, entre chisguetes de agua y pica-pica, hasta casi el amanecer. Era la fiesta de carnavales de la discoteca de moda, Joia, en el antes terral de “atrás” y en el ahora ¨miamesco¨ Boulevard del Sur. Hace pocos días, el buen Wilber y yo, tras conducir casi 60 km. por un rincón del altiplano peruano en una pequeña moto blanca, entramos a la lejana comunidad de Orurillo, Puno. En un cuarto de quincha y adobe, fui un espectador privilegiado, entre coca y anisado, de la conversación cariñosa y ceremoniosa de los chacra-alcaldes, autoridades tradicionales de la comunidad tradicional, sobre las actividades de carnavales.

Hace dos años, en un salón del Healy Hall, el edificio central de la universidad jesuita más antigua de EEUU, empecé una de las experiencias más nutritivas de mi vida: el programa de liderazgo (curso de vida y afirmación personal debió llamarse) en Georgetown University en D.C., donde conocí a valiosos y ahora queridos amigos de distintas partes de América Latina. Hace dos días, ya no como activo participante, sino como curioso pasivo oyente , me senté en un salón del Centro Pukllasunchis (juguemos en quechua), a pocas cuadras de la plaza del Cusco, donde docentes del sur del país querían afirmarse como formadores de niños y jóvenes lideres locales. Ellos exponían con apasionamiento a la vez que con análisis racional propuestas y alternativas sobre el cómo introducir los saberes tradicionales –rituales, plantas medicinales, por ejemplo- en la malla curricular poblada de los conocimientos modernos.

El Perú es uno de los 5 países más megadiversos del mundo. Algo para enorgullecernos. También somos una de las sociedades latinoamericanas de mayores contrastes, de mayor desigualdad. Quizás para sentirnos desafiados por el reto futuro, mas que avergonzados por la situación actual. Una diversidad étnica, cultural, biológica y una sociedad de contrastes tales que aún no definimos bien si ellas son obstáculos para lograr una identidad nacional afirmada, o son de una complejidad tal que conlleva a una eterna incomprensión o si más bien son una oportunidad única para la felicidad de todos.

En estos últimos años, productos más de experiencias vivenciales que de ejercicio profesional o académico, he visto al Perú desde distintos frentes: desde fuera, del centro del poder político mundial, Washington D.C., capital de EEUU donde más de 1 millón de compatriotas viven; desde su capital, de la moderna Lima, donde el centralismo y el fenómeno burbuja persisten; y ahora desde su dentro, desde las mal llamadas provincias (en latín pro vinci significa “aquel lugar donde habitan los vencidos”) en pequeñas comunidades locales, en pueblos andinos y amazónicos, en ciudades y organizaciones de base pujantes del sur y centro del país. Fruto de estas experiencias, pienso, reflexiono y siento. Por ello me lanzo ahora a plasmar en este blog notas espontáneas, reflexiones no científicas, ideas apasionadas y disparos al aire sobre lo que veo y siento del Perú. No es un intento por dar respuestas o forjar teorías o proponer practicas sobre el desarrollo del Perú, sino un arriesgado ejercicio de compartir con seres queridos y amigos eso que late en mi corazón y que se activa en las sinapsis entre mis neuronas.

Antes pensaba que escribir un blog personal era una práctica algo pedante hasta egoísta (quizás por mis conflictos internos), pero quizás más lo sea retener estas ideas solo para mí y no compartirlas. Si bien el ejercicio de traspasar emociones y pensamientos hacia el exterior por medio del lenguaje (en este caso desde una pluma virtual) es uno solitario e individual, debo decir que desde su inspiración hasta los cortos escritos que presentaré son ejercicios directa o indirectamente colectivos. Felipin me animó siempre a escribir un blog; Oscar le puso el nombre –entre dos mundos- en un chispazo que surgió en segundos; Carlos me motivó indirectamente por su entretenido rol como corueda en la blogsphera; amigos de las instituciones que me dieron hogar –UP, Convergencia, la Embajada, lared- son una inspiración para escribir; y sobre todo Felipe, Fernando y ahora Jorge, que por medio de las oportunidades que gratuitamente me han dado, me hicieron tener un panorama lindo del Perú. Un panorama no completo. No pretendo completarlo, tarea imposible. Tampoco voy a entenderlo (pues ahora ando más confundido). Mas estas experiencias de ayer, hoy y mañana me permitirán quererlo, al Perú, ojala más.

8 comentarios:

  1. Bienvenido a la blogoesfera henzler!!! y gracias por compartir tus pensamientos... Una vez que se entra, no hay vuelta pa'tras

    Me dare el honor de ser el primero en registrarme y comentar en este virginal blog.. jejeje

    corueda

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  2. Amigo:
    Me alegra que finalmente te decidieras a tomar la decisión de bloggear. En lo personal me parece super terapéutico a nivel individual y en algunos casos, como el tuyo, también resulta interesante para los lectores.
    Abrazo hasta Lima,
    Juan.

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  3. Estimado Alvaro, no es muy usual poder ver a un pensador que de primera mano quiera compartir sus increibles e interesante vivencias, eso muestra mucha humildad y sabiduría!!!!! FELICIDADES!!! me pareció muy bueno. sigue adelante.

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  4. Alvarín! Me alegra mucho que ya estés por acá compartiendo tus ideas y pensamientos. Ya vas a ver todo lo que se aprende de uno mismo al hacer este retador ejercicio.

    Ya estoy de seguidor de tu blog así que me llegarán tus escritos que seguramente serán más frencuentes que los míos!

    Un abrazooooo y feliz de haber contribuido con un granito de arena a que te animes a entrar a la blogósfera!

    felipe

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  5. Felicitaciones por este nuevo emprendimiento Alvariño, realmente me ha parecido bastante interesante lo que has escrito en esta 1era etapa.... un fuerte abrazo y a darle con fe!

    P.D: en algún momento ya me animaré a tener el mío.

    Adrián

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  6. Alvarito! que gusto leerte! Y qué gusto haberte conocido mejor en estas semanas!!! Estaré a la espera de más reflexiones!!! Qué bueno saber que somos muchos los que compartimos la fe en nuestro país!!! Nos vemos!!

    Diana

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  7. Linda manera de empezar un blog!
    Bienvenido.

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  8. Como antiguo viajero del Perú, me he refrescado con nuestra cultura, mucha veces desconocida. Me siento tan lejano a eso ya, que hasta me da vergüenza...
    Sigue escribiendo (y sin miedo al egoismo)que con que inspires a una sóla persona, ya ha valido la pena... y te aseguro que esta vez lo has logrado.
    Un beso grande
    Tu hermano Rihard

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